domingo, 15 de octubre de 2017

REFLEXIÓN

A lo largo de la historia el hombre ha ido evolucionando y no solo de forma biológica sino también social y cultural. Aquellos primero primates sobrevivieron a su entorno consumiendo aquello que la naturaleza les brindaba, luego comienza a transformarlo para su beneficio. No obstante estos primeros saberes no son suficientes y como parte del ser humano la curiosidad y necesidades del entorno lo llevan a perfeccionar los recursos con lo que cuenta, ampliando esos saberes básicos y perfeccionándose constantemente hasta llegar a lo que hoy sabemos (proceso que seguirá continuando).
Sin embargo la transmisión no sólo de saberes sino de costumbres, valores, creencias, etc. fue fundamental para lograr este desarrollo. Esta transmisión inicia en el núcleo familiar, ésta es la primer “célula social”, luego se transmitió a otras familias y así finalmente se componen las comunidades que comparten un mismo “ser cultural”.
Las escuelas son fundamentales en esta transmisión de saberes cognitivos, sociales y culturales, pero como hemos visto las culturas no son todas iguales y como destaca Suchodolsky la educación no sólo debe ser para el presente sino que debe brindar “esperanzas” y transformarse junto a las sociedades.
Para ello el docente cumple un papel fundamental en esta labor y enfrentarse a los desafíos de la actualidad forma parte de su tarea.
Entre estos desafíos consideramos importante destacar la importancia de comprender que no todos somos iguales, por lo tanto la forma y tiempos de aprendizajes tampoco lo serán. Atender la heterogeneidad presente en las aulas requiere pensar en los ritmos personales de cada alumno, ello implica que no todos llegarán al conocimiento al mismo tiempo y de la misma forma, por eso adaptar las estrategias docentes y procurar una atención lo más individualizada posible es indispensable para que cada alumno participe de modo activo en su aprendizaje, incorpore contenidos significativos y desarrolle habilidades necesarias.
Creemos además fundamental dentro de todas las estrategias la ética docente, el rol como profesional, como investigador. Éste debe estar preparado con un aporte epistemológico, con una clausura cognitiva determinada, para ello tiene que investigar y reflexionar sobre sus prácticas elaborando el porfolio docente correspondiente para ver los avances significativos de cada alumno. Lógicamente esto implica desde el punto de vista del tiempo un gran esfuerzo y desafío para los docentes actuales.
El maestro debe aprender y actualizarse constantemente para esta diversidad, porque todos los alumnos son diferentes y los cambios cada vez más vertiginosos.
Sin embargo lo más importante es que los alumnos aprendan la condición humana, no es sólo cuestión de adquirir saberes escolares en torno a los avances conceptuales que son muy importantes, sino que ellos también deben aprender la condición humana, porque en la medida que puedan vincularse bien, pueden lograr aprendizajes, pueden lograr saberes y pueden tener una convivencia pacífica.
Por ello el ámbito áulico, donde conviven diariamente docente y alumnos, debe ofrecer acciones tendientes a lograr un mejor clima de trabajo, donde se elaboren la falta de respeto, la competencia y la individualidad, y se prevalezca la solidaridad, la cooperación, el compañerismo, posibilitando la creación de un grupo sano. Esto además debe ser acompañado por la comunidad y el entorno familiar.

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